La delicada antinomia kirchnerista
La contradicción y sus consecuencias
En estos momentos en que nuestra sociedad se encuentra fuertemente polarizada alrededor del paro agropecuario, aparece más cruenta que nunca la contradicción antinómica del matrimonio pinguino, elegida la presidenta gozando de alta popularidad parece empeñada es destrozar su propia base de sustentación social más allá de de la fuerza de choque y el odio visceral del nuevo López Rega.
Cómo explicar la hipocresia, esa contradicción entre los hechos y las palabras, es difícil seguir gobernando con la confrontación, se podrá enfrentar con algunos, algún tiempo, con algunos todo el tiempo, pero no con todos todo el tiempo.
La intervención pinguina mediante subsidios lleva a que siempre seamos presa de los favores, el gasoil subsidiado, insumos subsidiados, todo esto nos conduce a una economía encorsetada, lujo que solo pocos países pueden darse cuando subsidian su transporte y agro de manera proteccionsita.
Argentina, irónicamente dispone hoy de miles de decenas de millones de dólares en reservas, contruirá un tren de alta velocidad que inicialmente prometido por mil millones de dólares ahora costará tres veces más, un país que mostró un avance en las políticas de derechos humanos que reivindicó como política de estado esos derechos, que nos hizo sentir argentinos cuando por primera vez un mandatario pidió a las naciones unidas que nos ayuden a esclarecer los actos terroristas ocurridos en nuestro país, ahora sólo define humanos a algunos, claro los que están a favor del matrimonio pinguino.
Resulta difícil pensar que al final del paro estaremos mejor, cual sea la solución será algo de compromiso y encontrará a nuestro país más polarizado, más contradictorio, más pobre; lo peor es que el espiral de enardecimiento puede terminar en violencia, y ahí veremos las convicciónes humanas de la Señora Presidenta, el derecho a peticionar que tanto a defendido para los piqueteros amigos.
Lo más increible de la antinomia kirchnerista es que vociferar que se gobierna para todos los argentinos es decir a los que hacen el paro, “Señores, Ustedes no son argentinos” y cómo esperan que eso les puede sonar a óidos cansados de propuestas vanas y ambiguas, a quienes se convocó para salvar al país pidiendolés que pusieran el hombro.
El principio de la solución
Es bastante obvio que el Estado Nacional representado por el Gobierno Nacional no puede ni debe negociar bajo presiones, no es sano que se deteriore la imagen presidencial, no es saludable ni recomendable, ni admisible; la institución debería estar por encima de las personas.
Sin embargo el Gobierno Nacional ha validado mecanismos de protestas, para no criminalizarlas (sic) se ha inmiscuido en cuanta faceta económica-social se pueda concebir de nuestra realidad, ha generado tantos anticuerpos que la misma vacuna de remembranzas setentistas no puede contener.
El Gobierno ha generado esto, no fue el campo, podrá argumentarse que la protesta es desproporcionada y hasta puede serlo, pero qué piquete es bueno, sólo aquel que me beneficia, quien transita por la ciudad de Buenos Aires se ha acostumbrado, quien transita por las rutas del país se ha acostumbrado.
Cada día más el paro se hará más impopular, cada día más el país se va a polarizar, cada día más el Gobierno será escrutado, cada día más el campo será odiado, y todo para qué?
La solución pasa por encontrar una solución satisfactoria para los actores involucrados, sin incluir otros actores, la Presidenta tendrá que sacarse de la mochila algún peso expulsando a los pesados de su Gabinete, las retenciones no podrán continuar indefinidamente, el campo deberá aceptar volver a poner el hombro.
Preservar la unión nacional es un mandato que está por sobre cualquier gobernante de turno, es la misma esencia del Estado y quien siembra antagonismos, se comporta hipócritamente no puede gobernar indefinidamente.
La llave de la solución está en manos de la señora Presidenta, esperamos que adelante su reloj de la década del setenta al nuevo milenio, es casi obvio que un soberbio prefiere el suicidio a bajar al llano, por eso humildemente
le pedimos acercar posiciones, equivocarse forma parte del aprendizaje, no tiene nada que ver con su condición de mujer, los ministros son fusibles.
No debilitemos más a las instituciones, no enfrentemos más a los unos con otros, aunque no le guste todos somos argentinos.
Salud compatriotas, se viene otro domingo con verduritas, preparese porque a este ritmo el próximo será con conservas.