Hablando de la libertad

Si Usted ha leído alguna vez la Constitución de la Nación Argentina, el capítulo de Declaraciones, Derechos y Garantías sólo encontrará una vez la palabra libertad, si le da una mirada encontrará que el artículo 14 nos dice:

Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender.

Pero saben qué ese derecho cada vez más es restringido por expresiones que tienen menos espontaneidad que una estatua; todos los viernes acostumbro a ir en auto a la oficina porque he descubierto que el transporte público de nuestra ciudad se vuelve un poquito más incomodo en esos día y además porque acostumbramos a salir con esposa esos días.

Si Usted es como yo habrá descubierto hace rato lo que nuestras autoridades parecen no ver, una realidad que necesita cambiarse reflexionando cuidadosamente sobre sus orígenes y consecuencias, déjeme aclararle de qué estoy hablando, el último vienes tenía que pasar por mi oficina, estar allí hasta las 11:30, luego ir a una reunión a San Martín, volver a la oficina para que alrededor de las 20:30 estar en una cena con amigos.

¿Saben cuantos peajes, pagué?

Ahí es donde me entenderá si le digo que más de 10 veces, Usted pensará que le hablo de sólo los peajes, bueno en verdad fueron 5, pero en varias esquinas de Buenos Aires Usted será tomado por sorpresa por una multitud de amables muchachos ofreciéndole limpiar su parabrisas limpio a cambio de una monedita, y si Usted logra que le digan por favor siéntase un ciudadano de primera.

Luego tuve mi cuota diaria de ciudadanía espontánea en forma de piquete, y si no podía terminar si recitar a los antepasados de los piqueteros de turnos… si está sacando rápidas conclusiones, esa realidad requiere ser tratada, en especial cuando los genuino de la protesta invade los derechos de otros, el costo en tiempo, combustible, coronarias es alto.

¿Qué hacer entonces?

Impedir los “nuevos peajes” sólo me beneficia a mí, pero qué hay de quienes encuentran una manera de protestar a través de estos medios, o quien genuinamente se gana sus moneditas ofreciendo un servicio.

Aquí es donde hay que separar la paja del trigo, la realidad es bastante compleja porque tenemos a quien por alguna razón gentilmente ofrece un servicio (limpiar el vidrio) a cambio de una moneda, pero también tenemos a la horda de muchachos que coordinadamente roban y amedrentan y/o rayan los autos que no pagan peaje, todo con la mirada distraída de un policía.

¿Qué hacer entonces?

No puedo dar soluciones porque no soy autoridad, si puedo decir que algún momento esas lindas palabras de la constitución debieran volverse realidad.

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