Existe un punto en donde la falta de aprendizaje puede confundirse con falta de capacidad para hacerlo, y sería un tremendo error considerar que la Sra. Presidenta no puede aprender (presten atención que va con “a”, no sea cosa que me reten).
Aún a los golpes, el cambio impuesto les ha tocado al matrimonio presidencial, pero su cambio no de substancia, es de maquillaje, menos votox y más contacto; alguien con cierto tono irónico manifestó que en Cristina conviven una esplendida sagacidad política, sólo equiparable a su soberbia.
Estas dos características están siendo a prueba en estos momentos, Cristina está siendo empujada por su propia torpeza (o debería decir la de Néstor) a manejarse en un terreno en donde no está habituada, y donde sus características no siempre serán bienvenidas.
A Cristina le gustaría ser Evita, pero no lo es, le gustaría disponer de los operativos clamores que la legendaria Evita seducía con sus convicciones y sonrisa; Cristina sólo puede llenar una plaza billetera en mano y con los gordos al lado.
A Cristina le encantaría ser comparada por la Jefas de Estado de Chile, Alemania; y sólo les puede ganar en belleza, pero la substancia no se ajusta a lo que la sociedad argentina (o alguna parte de ella le reclama).
¿Podrá hacerlo?
Bueno, un interesante inicio es la iniciativa que presuntamente impulsara el nuevo Jefe de Gabinete, la verdad que participar en conferencias de prensa le ayudaría bastante, pero … si tenemos varios peros … será muy necesario preparar a la señora Presidenta, porque tiene menos gracia que un tronco en una pista de baile, con sus característica debería mostrarse sería y tranquila, los chistes no son su fuerte.
A nivel de argumentación, la Señora Presidenta es casi brillante, pero los abordajes son incorrectos, por qué…
Bueno, ya es viejo el chiste que dice que estos más que pingüinos parecen avestruz, y es difícil que cambien, la Señora elige ignorar como si eso eliminara o redujera la intensidad de la realidad; ignora la inflación, ignora al campo, ignora lo que hace Brasil, no entiende como el compañero Lula se ha vuelto pro empresa, pro desarrollo, pro campo, lo que no entiende, ni comprende es que Lula es pro Brasil y que solamente apuesta al desarrollo de riqueza del sector privado, para luego (“hipotéticamente”) pensar el la distribución.
Este razonamiento es más viejo que muchos de nuestros políticos, y la verdad es que encierra varias falacias, pero una sola verdad, ella es que sólo el sector privado puede generar riqueza expansiva de la economía y sólo el estado puede instrumentar políticas redistributivas estructurales.
Es de suponer que algo irá cambiando, pero no crea que una persona pueda hacerlo solita, y no porque sea Cristina, sino que luego de la adolescencia política de nuestro país, los dirigente se han mostrado más inflexibles que una estatua.
Salud compatriotas, no se sorprenda que vuelvan los piquetes.
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